El valor de lo auténtico

No puedo creerte. No puedo seguirte. No puedo votarte por un solo motivo. No eres auténtico porque no eres consecuente contigo mismo, ni te muestras tal y como eres. Si quieres mi voto, dime quién eres, dime qué piensas y dime qué vas a hacer por mí, por mi vecino y por mi ciudad.

Y no me digas lo que toca, lo que debes o lo que vende. Si militas en un partido y defiendes sus valores e ideales ya se lo que hay detrás, sin embargo, no sé lo que piensas hacer tú con esos valores e ideales para mejorar mi entorno, mi vida o mi día a día.

Estoy harta de farsantes de la política, de aquellos que entran sin saber. Estoy decepcionada de ver cada día como te doblegas a los intereses partidistas, al rédito de tu ego y al hechizo del poder.

Si eres bueno demuéstramelo, cuéntamelo y no te quedes a la merced de lo que te dicen frente a lo que deseas y que yo anhelo. Cuidado, ten mucho cuidado con tu ambición pues el precio puede ser excesivamente alto. Ocultarte, esperar y depender de terceros no te hace ser líder.

La política tiene sus tiempos y la emoción es un libro abierto. Descubre qué siento, dime que lo sabes y tendrás lo más valioso que puedo darte, mi escucha. No hay nada más difícil para ti como ganarte el derecho a ser escuchado. Y sin fisuras, ni prejuicios te lo ofrezco, aunque solo con una condición. No perdamos el tiempo, ninguno de los dos.

Si entiendes esto, todo lo demás sencillamente sumará. Una buena campaña, una excelente estrategia y/o los mejores asesores te auparán a tu objetivo.

Se autentico y ganamos los tres. Tú, yo y la política.

Pdta. Relato sacado de un entrenamiento político.

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