Nada sigue igual

Nada sigue igual desde aquel 15M del 2011 y algunos, todavía hoy, no lo han entendido

En política, no hay nada como pararse para reflexionar. Si a esa reflexión le sumamos tiempo a conocer mejor quienes somos (como partido o como políticos) en el contexto actual y no en el que fuimos, los pensamientos y las decisiones de hoy, no estarían tan desconectadas de una realidad que cuesta aceptar y como consecuencia entender.

La base de cualquier cambio es el autoconocimiento y la clave está, en saber hacerse las preguntas adecuadas para obtener las buenas respuestas, no las respuestas interesadas o justificadas que darán como resultado respuestas improductivas. Todo empieza cuando nos preguntamos ¿quiénes somos? como partido o ¿quién soy? como político.

Me pregunto si los partidos políticos saben cuestionarse la esencia de lo que son y representan, a día de hoy. Porque muchas de las decisiones tomadas en los rincones más lejanos de la capital española, dependen de unas bases de valores y creencias desactualizadas con el momento histórico que estamos viviendo.

Estamos en un proceso lento de cambio, como la lluvia chirimiri, que parece que no moja y sencillamente cala hasta los huesos. Llevamos siete años descubriendo qué queremos como sociedad, en un proceso lento aunque con paso firme, y las estructuras políticas siguen inamovibles al desaliento.

Vivimos en un contexto donde vamos a una velocidad de vértigo, aunque dicho cambio sea lento, y solo aquellos que tienen la capacidad de concientizar que es una prioridad invertir el tiempo en conocerse, entienden que es un aprendizaje continuo y gratificante, pues quien no avanza, retrocede, y quién un día entra en el cielo al día siguiente se arrastra por el suelo. La política es así, y si no que se lo pregunten a Rosa Díez, Pedro Sanchez, Alberto Garzón o Cristina Cifuentes entre otros, estén o no en activo.

No es cuestión de color político, las estructuras necesitan examinarse de nuevo.  Se requiere revisar valores, aquellos que les definen hoy, no los que lo hacían ayer. Pues la vida cambia, las cuestiones cambian, los valores cambian y las personas que votan, también cambian. Y se necesitan competencias para saber utilizar todos los recursos que resuelvan los problemas de hoy de forma diferente. Pues, si no se sabe de lo que es uno capaz de hacer, difícilmente aun teniendo las competencias y el conocimiento, y no se usan bien las habilidades y las actitudes, todo queda sencillamente en la inacción.

En definitiva, el conocimiento es lo que se sabe, las habilidades son el saber hacer y la actitud el querer hacer, y muy habitualmente en política se carece de la última.

Cuando estos tres vértices se alinean “Conocimiento vs. Habilidades vs Actitud” surgen nuevas posibilidades. Dudo mucho que algunos partidos se hayan cuestionado ¿Dónde se ven dentro de tres años? y también dudo que algunos políticos lo hagan. Sin embargo, no tengo ninguna duda que unos y otros, se responden a lo que desean, en base a unos cimientos que no corresponden con la realidad. Señores, el autoconocimiento es clave para no caer en el autoengaño.

Es difícil que las próximas elecciones de 2019 se voten acciones políticas. Es muy probable que se voten emociones políticas. Porque lo importante no es lo que hagas en 365 días, sino aquello que sientan las personas que cogen un sobre, meten la papeleta teniendo en mente ese cambio silencioso provocado por unos sentimientos que, aún hoy, son incomprendidos.

El resultado la última encuesta de Metroscopia:

Ciudadanos 29,1%
Podemos & Compañía 19,8%
PP 19,5%
PSOE 19%

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