Comunicación, política y coaching en “Tus gestos te delatan”

El pasado jueves 26 de Febrero tuvo lugar la presentación del libro de Fran Carrillo @francarrillog “Tus gestos te delatan” en Puerta Ferrisa gracias a la Agencia Local de Desarrollo.

Carlos Castillo Marquez, @CarlosCast_Marq Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Alicante y Concejal de empleo presentó el acto junto al Diputado Provincial Adrian Ballester @adrianballester y una servidora, donde trasladé mi punto de vista sobre la nueva comunicación política en el S.XXI que a continuación comparto.

Es un reto y una oportunidad asociar mi experiencia profesional como Coach Político y Asesora Política a una profesión altamente influyente en nuestra sociedad como es la comunicación.

Desde mi punto de vista, la comunicación es la expresión de todo aquello que una persona lleva dentro, materializándolo de una forma externa. Las personas necesitamos exteriorizar aquello que queremos, deseamos o simplemente necesitamos. Y toda comunicación nace siempre, primero desde la emoción, desde el sentir.

Un Coach Político trabaja con el interior de las personas, con sus habilidades y competencias, con sus miedos y sus egos, con sus sueños y con sus ideas, con todo aquello que nace desde el rincón más profundo de cada persona. Y la actualidad, tanto política como de comunicación, hace que esas competencias y habilidades, esos miedos y egos vayan transformándose dentro del nuevo entorno, que les toca vivir. Y la cuestión es ¿cómo hacerlo en un entorno dónde todo va asociado a las nuevas tecnologías? Donde parece, que en la era donde tenemos una mayor comunicación tecnológica, desarrollamos una menor comunicación afectiva y efectiva.

La globalización y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de comunicarnos, con y entre las personas. Hemos pasado de una comunicación unidireccional a una comunicación bidireccional. Donde la palabra ha dado paso a la imagen. Donde el impacto de lo que vemos en ocasiones tiene más fuerza que la propia razón.

Hemos pasado de ser personas caracterizadas por la reflexión a seres que miramos, no pensamos, que vemos, pero no entendemos. Un cambio de paradigma que ha hecho que nos olvidemos de lo más esencial. De la emoción.

Todo lo que estamos viviendo en estos últimos años, punto de inflexión el 15M, dentro y fuera de la política, es el resultado de nuestros estados de ánimo. La gente salió a la calle porque estaba harta.

Esos estados de ánimos son creados por nuestro pensamiento y nos llevan de una forma inconsciente a lo emocional. Según piensoasí siento, y como consecuencia, hago. Es decir, nuestras acciones son la consecuencia de nuestras emociones, que han sido previamente filtradas por nuestros pensamientos. ¿Cómo no va a ser importante la emoción?

Aquellos políticos, asesores de comunicación, estrategas que sepan comprender esta consecución entre el pensamiento y el hacer, alcanzarán lo más valioso “el voto”. Porque la emoción es aquello que nos mueve hacia… Hacia algo o hacia alguien.

Y cabe preguntarse ¿Dónde quedó la emoción en la política? ¿Cuándo perdimos la capacidad de emocionar al electorado? ¿Dónde está la política emocional? Porque comunicar con emoción, sabemos. Lo hacemos en otros ámbitos y en otros contextos, sin embargo, en política, parece que se nos ha olvidado, a excepción de algún vídeo de campaña, donde sí se implementa algo de emoción. Cuando es precisamente esa emoción, lo que realmente mueve al ciudadano, para prestar su voto.

Nunca os habéis preguntado después de escuchar a un político ¿Que ha dicho? El motivo no es otro que simplemente no emocionan, ni calan sus ideas, ni llega su comunicación, ni su mensaje, porque se ha roto totalmente el vínculo entre el político y la ciudadanía.

Si un político no sabe comunicar a los demás sus creencias ¿cómo pretende que le entiendan y sobretodo que le sigan? En definitiva, hoy en día la sociedad exige, un discurso que se salga del montón, que sea único y excepcional. Que enamore nada más oírlo. Que despierte nuestros sentidos e instintos.

En esta vida, todo comunica. Todo.

¿Alguien vio el pasado fin de semana al candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, ¿Ángel Gabilondo, en televisión?. Desde mi casa pensé, perdonarme la expresión: “eligiéndolo han tenido que hacerle una gran putada”. No he visto en mi vida un candidato más triste. Si triste de tristeza, de pena, a la hora de comunicar su candidatura.¿Dónde estaba la ilusión? ¿Dónde dejó la emoción? Señores de esto estamos hablando. De emocionar. De mover hacia… De hacer que las cosas sean diferentes siendo nosotros el motor de dicho cambio.

Lo siento, y lo que voy a decir no tiene nada que ver con la ideología del señor Gabilondo, pero estamos cansados de seres grises y anodinos, que aburren hasta el hartazgo, y que no inspiran ni confianza, ni el más mínimo ápice de espíritu de lucha.Con personas así ¿Cómo podemos avanzar? Eso sí, hay que ser justos, dejó perfectamente colocado un titular “Sin condiciones y con convicciones”.

Estamos en un momento, donde la comunicación ya no es lo que decimos sino lo que la gente escucha. Ya no tiene poder el que emite un mensaje sino aquellos que lo reciben.

Los políticos han pasado de ser protagonistas a ser actores secundarios, y necesitan ganarse el derecho a ser escuchados.

Por lo tanto priman tres claves. Que lo que quieran decir, esté adecuado en tiempo. Que vaya asociado a una imagen, para una captación rápida del mensaje. Y que ambas estén orientadas a persuadir. Escuchaba decir la semana pasada a Antonio Núñez, autor del libro ESPAÑA S.L “Si tú me cuentas un relato que enriquezca el sentido de mi vida, yo, a cambio te prestaré mi valiosa atención”. Por ello todo lo que percibamos como opaco, turbio o velado dará paso a la desconfianza. La nueva comunicación viene exigiendo transparencia. Es necesario romper y superar la creencia de que la información oculta es poder. La información solo es poder cuando se comparte.

En la era digital, en pleno S.XXI es prácticamente imposible mantener un secreto. A veces, es imposible mantener un secreto incluso con uno mismo.

Dentro de toda comunicación, lo importante mantener el mensaje. Como si de un mantra se tratara. Sabiendo qué quiero, para qué lo quiero, con quien lo quiero, cuando lo quiero y donde lo quiero. Si pretendemos una nueva comunicación política será necesario que nos abramos a una mayor información fuera de nuestras ideologías. No todo es blanco o negro, arriba o abajo, casta o pueblo, derecha. o izquierda. Estamos viviendo un cambio de estructura y la sociedad ha tomado la delantera a la clase política.

La ciudadanía ha comunicado en la calle y en las urnas su ansia por modificar el escenario. Han sabido decir a sus dirigentes de una forma contundente, lo que no quieren, aunque no sepan claramente lo que quieren.

Como conclusión las nuevas tecnologías han tomado el protagonismo en nuestras vidas, van a una velocidad de vértigo y como consecuencia influyen en nuestra forma de comunicarnos. Sin embargo, una mirada cómplice, un abrazo sincero, una historia personal, siempre tendrá más fuerza, que 140 caracteres en un tuit o la mejor valla publicitaria. Porque detrás de esa mirada, de ese abrazo o de esa historia compartida, siempre hay una emoción que nace de un pensamiento.

Es importante a la vez que necesario recordar que según pensamos, así sentimos y como consecuencia, actuamos. Por lo tanto, solo depende de cada uno de nosotros el ganarnos el derecho a ser escuchados.

Foto: @PabloSChillon

 

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