Sencillamente él. Obama

Llegar no es fácil. Marcharse, tampoco.

Cuando dedicamos nuestro tiempo a realizar aquello por lo que tenemos pasión, el tiempo pasa a un segundo plano en beneficio de la experiencia personal. Tan importante es saber llegar a la cima, como saber descenderla. Obama y su familia han dejado un legado lleno de valores, dentro de un contexto repleto de creencias de ausencia de ellos.

Desde integridad Política destacamos algunas píldoras de su discurso de despedida:

1.- La democracia puede romperse cuando nos entregamos al miedo.

2.- La democracia requiere un sentimiento básico de solidaridad, la idea de que más allá de nuestras diferencias estamos en esto juntos. Crecemos o nos hundimos juntos

3.- Michelle LaVaughn Robinson, mi mujer, la madre de mis hijas, mi mejor amiga, asumiste un rol que no te fue pedido, y lo ejerciste con estilo y humor. Michelle hiciste de la Casa Blanca, la casa de todos. Eres el modelo a seguir. Me has hecho sentir orgulloso y ha hecho que el país se sienta orgulloso

4.- Cada día aprendo de ustedes. Me han hecho un mejor presidente y un mejor hombre.

5.- Por cada dos pasos hacia adelante, a menudo se siente que damos un paso atrás, sin embargo, el largo alcance de Estados Unidos ha sido definido por el impulso hacia adelante, una constante ampliación de nuestra creencia fundacional para abrazar a todos y no sólo a algunos”.

6.- Aquí fue donde aprendí que el cambio solo ocurre cuando las personas se involucran, se enganchan y se unen para exigirlo.

7.- Si hace ocho años les hubiese dicho que abriríamos un nuevo capítulo con los cubanos, tal vez me habrían respondido que tenemos las miras demasiado altas. Pero es lo que hicimos. Es lo que ustedes hicieron.

8.- No es que nuestra nación haya sido perfecta desde el principio, pero hemos demostrado la capacidad de cambiar y mejorar la vida para los que siguen.

9.- Estadounidenses ha sido el honor de mi vida servirles. Dios siga bendiciendo a los Estados Unidos.

10.- Sí, se puede. Sí, lo hicimos. Sí, se puede.

Es bueno decir y dar las gracias. Eso es lo que hizo ayer Obama. Agradecer al pueblo americano, a sus compañeros de viaje y a su familia. Y se fue dando.

Hasta para marcharse hay que tener clase, y Obama, sencillamente él, la tiene.

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